Quienes trabajan en una empresa que vende productos envasados es probable que, en los últimos meses, se hayan encontrado con palabras que hace unos años apenas aparecían fuera de los despachos especializados. Un correo del gestor menciona la RAP, una noticia habla del PPWR, un proveedor exige la Declaración de Conformidad o pregunta por el Registro de Productores de Producto o alguien comenta que es necesario adherirse a un SCRAP…
¿Qué significan las siglas que marcan el futuro de tu empresa?
Aunque algunas obligaciones afectan principalmente a grandes fabricantes, hay otras que alcanzan también a pequeñas empresas, comercios electrónicos o negocios familiares que comercializan productos envasados. La legislación sobre envases ha cambiado mucho en poco tiempo: España y la Unión Europea llevan años impulsando medidas para reducir residuos y mejorar el reciclaje, lo que ha provocado la aparición de nuevos conceptos que conviene conocer, aunque sea de forma básica.
La RAP y por qué ahora las empresas tienen más responsabilidades
La sigla RAP significa Responsabilidad Ampliada del Productor. El nombre puede sonar complejo, pero la idea es bastante sencilla.
Imaginemos una empresa que pone en el mercado miles de envases cada año. Durante mucho tiempo, la recogida y el tratamiento de esos residuos recaían principalmente sobre los sistemas públicos de gestión. Ahora las normas buscan que quien introduce esos productos participe también en la solución.
En otras palabras, la responsabilidad ya no termina cuando el producto se vende. La normativa entiende que existe un compromiso posterior relacionado con los residuos que generará ese envase cuando llegue al final de su vida útil.
Por ese motivo, la RAP se ha convertido en una de las piezas centrales de la economía circular que promueve la Unión Europea.
¿Y quién es exactamente el responsable de la puesta en el mercado del producto?
Otra de las figuras que suele generar dudas es la del responsable de puesta en el mercado de producto. Hay empresas que durante años desempeñaban este papel sin saber siquiera que existía una denominación específica para ello.
De forma simplificada, el responsable de puesta en el mercado de producto es quien introduce el producto envasado en el mercado español. Dependiendo de cada caso, puede ser un fabricante, un importador o una empresa que comercializa artículos procedentes del extranjero.
Saber si una compañía actúa como responsable de puesta en el mercado de producto es importante, porque determinadas obligaciones legales recaen precisamente sobre esa figura.
El PPWR, la norma europea de la que todo el mundo habla
Si sigues la actualidad empresarial o medioambiental, seguramente habrás visto estas cuatro letras más de una vez.
PPWR corresponde a Packaging and Packaging Waste Regulation, el nuevo reglamento europeo sobre envases y residuos de envases.
La normativa pretende reducir la cantidad de residuos generados en Europa, impulsar la reutilización y favorecer envases más fáciles de reciclar. Lo que hoy parece un debate técnico acabará influyendo en decisiones tan cotidianas como el diseño de un envase, los materiales utilizados o la información que reciben los consumidores.
Y cuando aparecen novedades relacionadas con residuos, sostenibilidad o envases, suele estar detrás MITECO, es decir, el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico, uno de los organismos que desempeñan un papel clave en la aplicación y supervisión de gran parte de esta normativa en España.
Por eso es habitual encontrar referencias al ministerio en registros, procedimientos administrativos, guías técnicas o comunicaciones dirigidas a las empresas.
La Declaración de Conformidad: el «carnet de identidad» del envase
Otra expresión que las empresas empezarán a escuchar cada vez con más frecuencia es la Declaración de Conformidad.
Se trata de un documento que sirve para acreditar que un envase cumple los requisitos exigidos por la normativa europea. En cierto modo, funciona como un carnet de identidad que reúne la información necesaria para demostrar que el envase se ajusta a las exigencias que le resultan aplicables.
Aunque muchas empresas todavía no están familiarizadas con este concepto, la tendencia es hacia una mayor trazabilidad y disponibilidad de información sobre los envases a lo largo de toda la cadena de valor. Por eso, la Declaración de Conformidad se perfila como una de las herramientas clave para demostrar el cumplimiento de los nuevos requisitos del PPWR.
Cómo no perderse entre tantas siglas
Para resolver esta sopa de letras administrativa, el primer paso es entender qué obligaciones afectan realmente a cada empresa. También conviene conocer herramientas que simplifican el cumplimiento normativo. En ese sentido, resulta útil comprender qué es un SCRAP de envases y cómo funciona, ya que estos sistemas permiten gestionar determinadas obligaciones relacionadas con los residuos de envases.
Y aunque al principio puedan parecer un idioma propio de abogados y técnicos ambientales, conocer su significado ayuda a entender mejor hacia dónde se dirige la normativa y qué papel tendrán las empresas en un modelo económico cada vez más centrado en la sostenibilidad.