Psicología del Dinero: 14 lecciones que aprender de Tony Robbins

Esta guía está basada en el libro de Psicología del Dinero del famoso conferenciante Tony Robbins, en ella verás como ganar más dinero no garantiza vivir mejor ni tener unas finanzas saneadas. Hay personas con ingresos elevados que llegan con dificultad a final de mes y otras que, con cantidades mucho más modestas, consiguen ahorrar, construir un patrimonio y afrontar los imprevistos con tranquilidad.

La diferencia no siempre está en cuánto dinero entra en la cuenta bancaria. Muchas veces está en las decisiones que se toman con él, de ahí que hablar de dinero sea, en buena medida, hablar de psicología.

Tony Robbins ha dedicado una parte importante de su trabajo a estudiar precisamente esta relación entre comportamiento y resultados financieros. En su libro Money: Master the Game reunió ideas de algunos de los inversores y gestores más conocidos del mundo e intentó convertirlas en principios comprensibles para personas sin formación financiera avanzada.

La siguiente infografía resume 14 ideas que permiten acercarse a esa filosofía y, sobre todo, utilizarlas como punto de partida para entender mejor cómo administramos nuestro propio dinero.

¿Quién es Tony Robbins y por qué se habla de él cuando se trata de dinero?

Tony Robbins es un autor, empresario y conferenciante estadounidense especialmente conocido por sus trabajos sobre desarrollo personal, comportamiento, liderazgo y toma de decisiones.

No es economista ni debe considerarse un asesor financiero al que seguir ciegamente. Precisamente por eso resulta interesante la perspectiva desde la que se acerca al dinero.

Robbins parte de una pregunta eminentemente psicológica: ¿por qué dos personas que disponen de información parecida pueden obtener resultados completamente diferentes?

Su respuesta suele girar alrededor del comportamiento.

En 2014 publicó Money: Master the Game: 7 Simple Steps to Financial Freedom. Para elaborar el libro investigó durante varios años y mantuvo conversaciones con inversores y empresarios como John Bogle, Warren Buffett, Ray Dalio, Carl Icahn o Paul Tudor Jones.

El objetivo no era enseñar a seleccionar la próxima acción que multiplicará su precio, sino identificar patrones que pudieran aplicarse a las finanzas personales: ahorrar sistemáticamente, controlar costes, comprender el riesgo, invertir a largo plazo y definir qué significa realmente alcanzar la libertad financiera conceptos claves para la administración (ver cursos gratuitos de Administración y Economía).

Y ahí aparece uno de los conceptos más interesantes del libro: antes de pensar en ganar más dinero hay que aprender a relacionarse mejor con el que ya se tiene.

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psicología del dinero de tony robbins

La psicología del dinero: el problema no siempre son las matemáticas

Una buena parte de las finanzas personales podría explicarse mediante operaciones relativamente sencillas.

Si gastas sistemáticamente más de lo que ingresas, tu situación financiera se deteriorará.

Si reservas una parte de tus ingresos durante muchos años, acumularás capital.

Si una deuda genera intereses elevados durante mucho tiempo, terminarás pagando bastante más de la cantidad inicialmente recibida.

Si una inversión obtiene rendimientos y esos rendimientos permanecen invertidos, puede producirse un efecto compuesto.

Las matemáticas son relativamente fáciles.

Cumplirlas durante veinte años es bastante más complicado.

Ese es el territorio de la psicología del dinero.

Queremos recompensas inmediatas

El ser humano tiende a valorar especialmente aquello que puede disfrutar ahora.

Comprar un teléfono nuevo proporciona una recompensa inmediata. Ahorrar ese mismo dinero para algo que ocurrirá dentro de veinte años no genera la misma sensación.

Por eso una decisión financieramente razonable puede resultar psicológicamente difícil.

Este fenómeno se relaciona con lo que en economía conductual se conoce como sesgo del presente: tendemos a conceder más importancia a una recompensa inmediata que a otra mayor situada en el futuro.

Nos acostumbramos rápidamente a ganar más

Un aumento de sueldo tampoco garantiza automáticamente un aumento del ahorro.

Es frecuente que, conforme aumentan los ingresos, aumenten también los gastos.

Un coche mejor. Una casa mayor. Más restaurantes. Más suscripciones. Viajes más caros.

Es lo que habitualmente se denomina inflación del estilo de vida.

Si cada incremento de ingresos viene acompañado de un incremento equivalente de gastos, una persona puede ganar mucho más que hace diez años y continuar teniendo exactamente la misma sensación de falta de dinero.

Perder duele más que ganar

Otra característica importante del comportamiento financiero es la aversión a las pérdidas.

La posibilidad de perder una determinada cantidad suele afectarnos emocionalmente más que la satisfacción que provoca ganar una cantidad equivalente.

Esto puede conducir a comportamientos aparentemente contradictorios.

Algunas personas evitan cualquier inversión por miedo a perder dinero. Otras mantienen durante demasiado tiempo una inversión que ha caído simplemente porque no quieren asumir psicológicamente la pérdida.

Por eso aprender sobre dinero no consiste únicamente en aprender qué productos existen. También implica conocerse a uno mismo.

¿Cuánto riesgo puedes asumir?

¿Cuánto riesgo crees que puedes asumir?

Y, sobre todo, ¿cómo reaccionarías si vieras caer considerablemente el valor de una inversión?

Son preguntas diferentes.

1. Aprende las reglas del dinero

Una de las metáforas que Robbins utiliza es la del dinero como un juego.

No significa apostar.

Significa que existe un conjunto de reglas que influyen en los resultados aunque una persona no las conozca.

Inflación, tipos de interés, impuestos, deuda, rentabilidad, riesgo o interés compuesto afectan a prácticamente cualquier economía doméstica.

Ignorarlos no hace que desaparezcan.

Una persona que firma un préstamo sin comprender cuánto terminará pagando está participando en esas reglas.

También lo hace quien mantiene durante décadas todo su patrimonio en efectivo sin considerar la pérdida de poder adquisitivo.

La primera lección, por tanto, es probablemente la más sencilla: antes de buscar inversiones sofisticadas conviene entender los conceptos básicos.

2. Define qué significa para ti la libertad financiera

“Quiero tener mucho dinero” no es un objetivo financiero especialmente útil.

¿Cuánto es mucho?

¿Para qué quieres ese dinero?

¿Cuánto cuesta mantener tu estilo de vida?

¿Qué cantidad necesitarías para sentirte tranquilo?

La libertad financiera tampoco tiene que significar ser millonario.

Para una persona puede consistir en eliminar todas sus deudas.

Para otra, disponer de un fondo que le permita vivir seis meses sin trabajar.

Otra puede aspirar a generar suficientes ingresos procedentes de su patrimonio para cubrir sus gastos.

Convertir una aspiración abstracta en números permite transformarla en un plan.

Por ejemplo:

Objetivo: disponer de 20.000 euros como fondo de seguridad.

Plazo: cinco años.

Ahorro necesario sin considerar rentabilidad: aproximadamente 333 euros mensuales.

El objetivo deja de ser “quiero seguridad económica” y pasa a convertirse en una acción concreta.

3. Págate primero a ti mismo

Es una de las ideas más conocidas de las finanzas personales.

Muchas personas administran su dinero siguiendo esta secuencia:

Ingresos → gastos → ahorro de lo que quede.

El problema es evidente: con frecuencia no queda nada.

Pagarse primero significa modificar el orden:

Ingresos → ahorro → gastos.

Cuando llega el salario, una parte se separa automáticamente antes de comenzar a gastar.

No importa tanto que inicialmente sea un 5%, un 10% o una cantidad determinada. Lo importante es convertir el ahorro en una partida prevista y no en el resultado accidental de haber gastado poco durante ese mes.

Esta idea está estrechamente relacionada con la psicología del dinero.

Si todos los meses tienes que decidir conscientemente si ahorrarás o no, tendrás que ganar esa batalla doce veces al año.

Si el proceso está automatizado, la decisión se toma una sola vez.

4. Diversifica para reducir el riesgo

“No pongas todos los huevos en la misma cesta” es una de las frases más repetidas de la inversión porque resume bastante bien el concepto de diversificación.

Supongamos que una persona coloca todos sus ahorros en las acciones de una sola compañía.

Su patrimonio dependerá extraordinariamente de lo que ocurra con esa empresa.

Una mala decisión empresarial, un cambio tecnológico, una regulación inesperada o una crisis sectorial pueden provocar una pérdida considerable.

Diversificar consiste en distribuir el patrimonio entre activos que no dependan exactamente de los mismos factores.

Puede existir diversificación entre diferentes empresas, sectores, geografías y clases de activos.

Eso no significa que una cartera diversificada no pueda perder dinero.

Puede hacerlo.

La diferencia es que se evita que todo el patrimonio dependa de una única apuesta.

La diversificación debe adaptarse además al horizonte temporal y a la tolerancia al riesgo de cada persona.

5. Vigila las comisiones y los costes

Un 1% parece poco.

Ese es precisamente el problema.

En las inversiones a largo plazo, las comisiones aparentemente pequeñas pueden acumular un impacto considerable porque se repiten año tras año y reducen también el capital que habría podido continuar generando rendimientos.

Imagina dos productos que antes de costes obtuvieran exactamente el mismo resultado.

Uno cobra unas comisiones totales del 0,5% anual.

El otro cobra un 2%.

La diferencia anual puede no parecer enorme, pero después de varias décadas puede representar miles o incluso decenas de miles de euros dependiendo del capital invertido.

Por eso Robbins presta especial atención a los costes asociados a la inversión.

Antes de contratar un producto financiero conviene preguntarse:

¿Cuánto cuesta?

¿Existen comisiones de gestión?

¿Hay gastos de entrada o salida?

¿Existe algún coste adicional?

¿Estoy pagando por algún servicio que realmente necesito?

Una rentabilidad no debería analizarse nunca completamente separada de sus costes.

6. Protege lo que ya tienes

Las finanzas personales no consisten únicamente en intentar hacer crecer el patrimonio.

También hay que evitar que un acontecimiento inesperado destruya años de esfuerzo.

Una avería importante, una pérdida temporal de ingresos o un gasto extraordinario pueden obligar a recurrir al crédito si no existe ninguna reserva.

Por eso el fondo de emergencia suele constituir una de las primeras piezas de una economía personal saludable.

No está pensado para obtener una gran rentabilidad.

Su finalidad principal es estar disponible cuando aparece un problema.

La protección puede incluir también seguros adecuados o una estrategia prudente frente al endeudamiento.

Antes de preguntarse cómo ganar mucho más con el dinero, en determinadas situaciones resulta más importante preguntarse qué podría provocar perder rápidamente lo ya conseguido.

7. Ten en cuenta la inflación

Ahorrar 10.000 euros y conservar esos mismos 10.000 euros durante muchos años no significa necesariamente conservar la misma riqueza.

El motivo es la inflación.

Cuando los precios aumentan, cada unidad monetaria permite comprar menos bienes y servicios.

Si algo que costaba 100 euros pasa a costar 120, tus 100 euros siguen siendo 100 euros, pero han perdido parte de su capacidad de compra.

Ese fenómeno es especialmente importante cuando se piensa a largo plazo.

Guardar efectivo puede ser perfectamente razonable para objetivos próximos o fondos de emergencia.

El problema aparece cuando se confunde conservar una determinada cantidad nominal con conservar su poder adquisitivo.

Para objetivos a muchos años vista, la inflación es una variable que debería formar parte de cualquier planificación.

8. Automatiza y mantén la disciplina

Probablemente sea una de las lecciones más sencillas de este artículo y una de las más poderosas.

Automatizar reduce la necesidad de tomar decisiones constantemente.

Una transferencia periódica puede enviar una cantidad determinada hacia una cuenta de ahorro pocos días después de recibir el salario.

De esa forma, ahorrar deja de depender de recordar hacerlo.

Lo mismo puede aplicarse a determinadas aportaciones periódicas a largo plazo.

La automatización no convierte una mala estrategia en buena, pero sí ayuda a que una estrategia razonable se mantenga.

Existe además otro efecto psicológico interesante.

Cuando una cantidad se separa automáticamente nada más recibir los ingresos, muchas personas ajustan sus gastos al dinero restante.

Es justamente la lógica de pagarse primero.

No se trata de confiar permanentemente en la motivación.

Se trata de construir sistemas que necesiten menos motivación.

9. Construye ingresos sostenibles para el futuro

En la infografía esta idea aparece asociada a la creación de ingresos para toda la vida.

Conviene introducir aquí un matiz importante: prácticamente ninguna estrategia de inversión está completamente garantizada y toda inversión implica algún tipo de riesgo.

La idea útil es otra.

Durante la etapa laboral, una persona obtiene normalmente la mayor parte de sus ingresos trabajando.

¿Qué ocurre cuando deja de hacerlo?

La jubilación obliga precisamente a resolver ese problema.

Ahorro acumulado, pensiones, inversiones u otras fuentes de ingresos pueden formar parte de una estrategia destinada a mantener un determinado nivel de vida cuando desaparezcan los ingresos laborales.

Cuanto antes se piensa en ello, mayor suele ser el margen para construir ese patrimonio poco a poco.

10. Utiliza parte de tu riqueza para contribuir

Esta es probablemente una de las partes más personales del pensamiento de Robbins.

La riqueza no aparece únicamente como acumulación.

También puede proporcionar capacidad para contribuir.

Eso puede significar realizar donaciones, ayudar a familiares, financiar proyectos, apoyar iniciativas sociales o simplemente disponer de tiempo y recursos para hacer algo útil para otras personas.

No hace falta ser multimillonario para aplicar la idea.

De hecho, el concepto conecta con una cuestión interesante sobre la psicología del dinero: definir qué significa realmente tener suficiente.

Si la única medida del éxito financiero consiste en acumular siempre una cifra mayor, nunca existirá necesariamente un punto de llegada.

11. Aprende de personas que ya dominan el dinero

Una de las características que hizo especialmente conocido Money: Master the Game fue el acceso de Robbins a grandes inversores.

Para escribirlo recurrió a profesionales con trayectorias extraordinariamente diferentes.

Aquí existe, sin embargo, una distinción fundamental:

Aprender de alguien no significa copiar lo que hace.

Una inversión adecuada para un multimillonario de 70 años puede resultar completamente inapropiada para una persona de 30 años que acaba de crear su primer fondo de emergencia.

El patrimonio, las necesidades, los conocimientos, los objetivos y la tolerancia al riesgo son distintos.

Lo interesante de estudiar a grandes inversores no es copiar operaciones concretas, sino descubrir principios.

¿Cómo piensan sobre el riesgo?

¿Cómo reaccionan cuando se equivocan?

¿Cómo protegen su capital?

¿Qué importancia conceden a los costes?

¿Qué horizonte temporal utilizan?

Estudiar el razonamiento puede ser mucho más valioso que imitar el resultado.

12. Vive bien hoy, no únicamente mañana

Ahorrar e invertir para el futuro no significa que toda la vida presente deba convertirse en un sacrificio.

Este es un punto que a veces se pierde en determinados discursos sobre libertad financiera.

Una persona podría reducir radicalmente todos sus gastos durante décadas y aumentar así su capacidad de ahorro.

Pero las finanzas son una herramienta al servicio de la vida y no necesariamente al contrario.

Viajar, disfrutar de una afición, salir con amigos o dedicar dinero a experiencias también pueden formar parte de una planificación saludable.

La cuestión está en encontrar un equilibrio.

Gastar todo hoy puede comprometer el futuro.

Ahorrar absolutamente todo para un futuro hipotético puede impedir disfrutar del presente.

La planificación financiera debería permitir convivir a ambos.

13. Construye un legado

Cuando se escucha la palabra “legado” es fácil imaginar una gran herencia.

No tiene por qué ser así.

El legado económico puede consistir simplemente en dejar a una familia en mejores condiciones de las que uno encontró.

Puede ser una vivienda sin deudas.

Un negocio.

Un patrimonio.

La posibilidad de que los hijos estudien.

O incluso algo menos tangible: haber enseñado a la siguiente generación una relación saludable con el dinero.

Una buena educación financiera también puede heredarse.

Y probablemente resulte mucho más duradera que algunas cantidades de dinero.

14. Nunca dejes de aprender sobre dinero

Los productos financieros cambian.

La fiscalidad cambia.

Los tipos de interés cambian.

La economía cambia.

También cambian nuestras circunstancias.

El producto que puede tener sentido a los 25 años no tiene necesariamente que ser el mismo que resulte adecuado a los 65.

Por eso la educación financiera no debería concebirse como algo que termina después de leer un libro.

Presupuesto, deuda, inversión, inflación, riesgo, impuestos o jubilación son conocimientos que pueden adquirirse progresivamente.

No hace falta convertirse en un experto financiero.

Sí conviene adquirir suficiente conocimiento para comprender las decisiones que afectan al propio patrimonio.

Los siete pasos de Tony Robbins hacia la libertad financiera

Las 14 lecciones anteriores permiten desarrollar buena parte de las ideas asociadas a la filosofía financiera de Tony Robbins, pero Money: Master the Game está organizado originalmente alrededor de siete grandes pasos.

De forma simplificada, pueden entenderse así:

1. Tomar el control de las decisiones financieras

El primer paso consiste en dejar de considerar las finanzas como algo que simplemente ocurre.

Cuánto se ahorra, cuánto se gasta o cómo se invierte son decisiones.

No tomar ninguna decisión también es una decisión.

2. Convertirse en inversor y ahorrar sistemáticamente

Robbins insiste en separar regularmente una parte de los ingresos y ponerla a trabajar para el futuro.

Aquí aparecen conceptos como automatización e interés compuesto.

3. Comprender las reglas antes de invertir

Comisiones, incentivos, riesgo y funcionamiento de los productos financieros importan.

Una persona debería entender razonablemente dónde está colocando su dinero.

4. Establecer objetivos financieros concretos

La libertad financiera necesita convertirse en números.

¿Cuánto dinero necesitas?

¿Cuánto deberías ahorrar?

¿Durante cuánto tiempo?

Sin esas respuestas es difícil saber si se avanza realmente.

5. Diseñar una estrategia de inversión

Una cartera debería responder a unos objetivos y a un nivel de riesgo determinado.

No a la moda financiera del momento.

6. Preparar ingresos para las distintas etapas de la vida

El patrimonio no solamente debe acumularse.

En algún momento puede ser necesario utilizarlo para proporcionar ingresos.

Esta cuestión adquiere especial importancia al planificar la jubilación.

7. Vivir y compartir

El último paso de Robbins se aleja de las matemáticas.

Una vez construido un determinado nivel de seguridad, el dinero también puede convertirse en una herramienta para disfrutar, ayudar y contribuir.


Entonces, ¿qué podemos aprender realmente de Tony Robbins sobre el dinero?

Probablemente la gran enseñanza de Money: Master the Game no sea descubrir una inversión secreta.

Es algo bastante menos espectacular y mucho más útil: las grandes decisiones financieras suelen estar formadas por pequeñas acciones repetidas durante mucho tiempo.

  • Ahorrar todos los meses.
  • Controlar los costes.
  • No asumir riesgos que no se entienden.
  • Diversificar.
  • Evitar que cada incremento de sueldo se convierta inmediatamente en más gasto.
  • Pensar a largo plazo.
  • Automatizar.
  • Continuar aprendiendo.

Ninguna de estas ideas promete enriquecerse rápidamente, precisamente por eso resultan interesantes.

La búsqueda constante del método extraordinario para ganar dinero puede hacer que se ignoren los comportamientos ordinarios que realmente construyen una economía personal sólida.

El verdadero secreto puede ser construir un sistema

Uno de los errores frecuentes al hablar de dinero consiste en buscar constantemente una gran decisión:

  • La inversión perfecta.
  • El negocio perfecto.
  • El momento exacto para comprar.
  • El activo que multiplicará su precio.

Sin embargo, para la mayoría de las personas probablemente tenga más impacto construir un sistema financiero razonable y mantenerlo durante muchos años.

Un sistema puede ser algo tan poco espectacular como esto:

  • Recibir los ingresos.
  • Separar automáticamente una parte.
  • Mantener una reserva para emergencias.
  • Evitar deudas innecesariamente caras.
  • Invertir únicamente el dinero destinado al largo plazo.
  • Diversificar.
  • Revisar periódicamente los objetivos.
  • Continuar aprendiendo.

La psicología del dinero empieza precisamente ahí.

No preguntándose únicamente cuánto podemos ganar, sino entendiendo por qué hacemos lo que hacemos con el dinero que ya tenemos.

Porque la libertad financiera no comienza necesariamente cuando alcanzamos una cifra determinada.

Puede comenzar mucho antes: en el momento en que dejamos de reaccionar al dinero y empezamos a tomar decisiones conscientes sobre él.

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